NUEVO ARTÍCULO | Perú y la desinformación electoral: ¿por qué 2026 será más desafiante que 2021?

Perú y la desinformación electoral: ¿por qué 2026 será más desafiante que 2021?
-La irrupción de la IA generativa, el debilitamiento del fact-checking y la fragmentación política configuran un escenario de mayor riesgo democrático-
Por Elaine Ford*
A diferencia de las elecciones de 2021, en 2026 el Perú enfrentará un escenario mucho más complejo en materia de desinformación online. Diversos factores que han convergido en los últimos años -tanto globales como domésticos- permiten anticipar un incremento considerable de contenidos falsos y manipulados durante el proceso electoral.
El domingo 12 de abril será el primer llamado a las urnas. Más de 27 millones de electores elegirán a sus próximos representantes: presidente, diputados, senadores y parlamentarios andinos. De ese total, alrededor de 2,5 millones de jóvenes votarán por primera vez y 1,2 millones de peruanos en el extranjero estarán habilitados para sufragar.
Pero ¿qué elementos permiten prever un aumento significativo de la desinformación en este proceso?
Desde una mirada global, varios hechos encienden las alertas.
En primer lugar, la llegada disruptiva de la Inteligencia Artificial (IA) generativa. No solo por su carácter innovador, sino por la velocidad vertiginosa de sus avances. Los modelos de lenguaje a gran escala (LLM, por sus siglas en inglés) han marcado un punto de inflexión en la forma en que las personas interactúan con la tecnología para crear contenido, procesar información y tomar decisiones. En 2021, esta realidad aún no estaba tan presente en la vida cotidiana.
Si bien la IA generativa ofrece enormes oportunidades, también genera preocupación por su capacidad para producir videos, audios e imágenes falsas cada vez más sofisticadas y difíciles de distinguir su autenticidad. Deepfakes, audios manipulados, chatbots y otros contenidos engañosos pueden circular masivamente en redes sociales y, a través de los algoritmos, influir en la percepción pública y en el imaginario colectivo.
En segundo lugar, la decisión de grandes corporaciones tecnológicas -las denominadas Big Tech- de reducir o eliminar sus políticas de verificación de contenidos (fact-checking) juega en contra, especialmente en contextos electorales. Bajo el argumento de proteger la libertad de expresión y evitar la censura, META modificó la política que venía implementando desde 2016 en 115 países. Esto implica que buena parte del contenido que circula en sus plataformas queda a merced de los propios usuarios, quienes deben discernir entre lo verdadero y lo falso en medio de una avalancha constante de información, muchas veces imprecisa o irrelevante.
En tercer lugar, el recorte financiero impulsado desde la administración Trump en Estados Unidos hacia organizaciones de la sociedad civil ha debilitado iniciativas de verificación de contenidos en distintos países. Muchas de estas organizaciones trabajaban en alianza con gremios periodísticos y entidades académicas. Asimismo, los programas de alfabetización digital y alfabetización mediática e informacional (AMI), que suelen recaer en la sociedad civil, han disminuido en el Perú y en el mundo por la reducción de la cooperación internacional.
En el plano doméstico, otros factores también generan preocupación.
Primero, el elevado número de candidatos y partidos políticos en contienda. A la fecha, son 38 candidatos presidenciales, cifra que duplica el total de 2021. Un escenario de alta fragmentación política incrementa la competencia y puede propiciar campañas polarizantes, desinformación, agravios y hostilidad hacia los adversarios.
Segundo, el alto número de jóvenes que votarán por primera vez. Los jóvenes entre 18 y 29 años representan el 26% del total de electores, el grupo etario más grande, según el Radar Electoral del Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Datum Internacional señala que el 73% de ellos utiliza redes sociales para informarse. Facebook y TikTok son las principales plataformas para conocer asuntos políticos, aunque también generan altos niveles de desconfianza (61% y 63%, respectivamente).
Considerando que son en estos espacios en línea donde circula la mayor cantidad de contenidos falsos, los jóvenes tienen una responsabilidad clave: ejercer pensamiento crítico y evitar su propagación. Su rol será decisivo para frenar la viralización de la desinformación.
Ante este panorama, resulta indispensable alertar y sensibilizar a la ciudadanía sobre qué es la desinformación online, cuáles son sus riesgos y cuáles sus efectos. La experiencia en las elecciones de 2021 y otras coyunturas demuestra que las noticias falsas, los discursos de odio y la polarización confunden, manipulan emociones y erosionan la confianza en las autoridades y en los órganos electorales. Cuando ello ocurre, se debilitan los pilares mismos de la democracia.
El votante debe estar en capacidad de discernir información confiable y no contribuir a su difusión cuando esta sea falsa. Además, frente a las limitaciones descritas, es imperativo sumar esfuerzos desde múltiples frentes e involucrar activamente a la ciudadanía como protagonista de la defensa de la integridad electoral.
Desde Democracia Digital hemos lanzado la Red Nacional de Jóvenes para la Integridad de la Información Electoral, un espacio que busca involucrar a la juventud de la costa, la sierra y la selva del país. Su participación activa permitirá identificar contenidos que busquen afectar a candidatos o socavar la legitimidad del proceso electoral. Es una apuesta estratégica que promueve el liderazgo juvenil, fortalece el civismo y contribuye a la gobernabilidad democrática.
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* Elaine Ford es directora fundadora de Democracia Digital en el Perú y Latinoamérica. Es conferencista internacional, TEDx y autora de diversos libros, entre ellos: “El reto de la democracia digital. Hacia una ciudadanía interconectada” (2019). @elaforde